El alta la hace el propio profesional, sin registro ni login. Estos son los pasos y los datos que conviene tener a mano antes de empezar a completar la ficha.
El primer dato que ordena todo es el rubro: plomería, electricidad, herrería, pintura, refrigeración o carpintería. Después, la zona de cobertura por barrio o localidad. Un vecino de tu misma área te va a encontrar antes que alguien que busca a diez cuadras de distancia, así que conviene ser preciso y no anotar toda la ciudad si en realidad trabajás en tres barrios.
La ficha muestra cuántos años declarás en el oficio y qué tipo de trabajos realizaste. No hace falta inventar un número redondo: si llevás siete años entre taller y obra, eso es lo que va. En la descripción de trabajos conviene nombrar el tipo de tarea (una instalación de tablero, un portón corredizo, un cambio de cañería) más que una lista de adjetivos.
Las fotos son la parte que más mira el cliente antes de escribir. Sirven las del trabajo terminado y también las del proceso, siempre que se entienda qué se está viendo. Evitá imágenes que no tengan relación con tu oficio: una ficha con fotos claras y coherentes transmite más que un perfil cargado de imágenes sueltas.
La disponibilidad horaria le dice al vecino si puede contar con vos en la semana o solo los sábados. El presupuesto orientativo es un rango de referencia, no una cotización cerrada: sirve para que la consulta llegue con expectativas realistas y no se pierda tiempo en idas y vueltas. Si el trabajo depende de materiales o medidas, aclaralo en la misma ficha.
El contacto va directo entre el vecino y el profesional, sin intermediarios ni comisiones ocultas. Cargá el teléfono y el correo que realmente revisás, porque las consultas llegan por ahí. Si preferís que te escriban primero y llamar después, también podés aclararlo en la descripción del perfil.
Antes de dar por terminado el perfil, leé la ficha completa como si fueras un cliente: ¿se entiende el rubro?, ¿queda clara la zona?, ¿las fotos coinciden con lo que ofrecés? Con el tiempo podés actualizar experiencia, disponibilidad y trabajos nuevos. Las reseñas breves de clientes anteriores se van sumando a la ficha y forman parte de lo que ve el próximo vecino.
Si querés ver cómo se organiza la búsqueda del lado del cliente, podés revisar los escenarios de uso o escribirnos desde la página de contacto.
Antes de cargar tu ficha
No hay registro ni cuenta que administrar. El profesional entrega los datos de su oficio y su ficha queda armada como una tarjeta que los vecinos y las pequeñas empresas encuentran al buscar por rubro o por barrio. Lo que sigue es el orden en que conviene preparar esa información para que la ficha sea útil desde el primer día.
Primero se define en qué rubro aparece el perfil: plomería, electricidad, herrería, pintura, refrigeración o carpintería. Es el filtro con el que un vecino empieza a buscar cuando tiene una reparación concreta entre manos.
Después se aclara el barrio o la localidad donde el especialista trabaja. Sin ese dato, la ficha puede aparecer en búsquedas de zonas donde no se llega, y eso genera consultas que no se pueden atender.
Se cargan los años en el oficio y una descripción breve de los trabajos realizados. Las fotos de obra acompañan ese resumen: muestran el tipo de tarea que el profesional resuelve habitualmente, no un catálogo de productos.
La ficha incluye la franja horaria en que se atienden consultas y un presupuesto orientativo. Es una referencia para que el vecino sepa con qué rango trabaja el especialista antes de escribirle.
El teléfono o el correo quedan a la vista para que la conversación sea entre el cliente y el profesional. Las reseñas breves de clientes anteriores se suman a la ficha y ayudan a decidir sin intermediarios ni comisiones ocultas.